
Manuel Izquierdo :
BOXER LAS ARILLAS
Este apartado queremos dedicarlo a Don Manuel Izquierdo, quien dedicó mas de 30 años al Boxer, toda una vida, y que vivió con la misma intensidad y pasión hasta el final.
De él se han dicho ya muchas cosas, fué el mas grande sin duda, e inigualable.
Pilar de la raza en España.
Pero ademas de deberle todo su trabajo, y todo lo que conocemos hoy en dia como Boxer en España, Don Manuel ha sido una persona carismática, con un caracter que a pesar de ser fuerte, siempre tuvo las palabras idóneas para cada uno de nosotros, y siempre estuvo para apoyarnos, escucharnos, ayudarnos, aconsejarnos.
Por todo, GRACIAS DON MANUEL

19-11-08
Aquella
mañana recorría otra vez el jardín, como cada día,
eléctrico,
radiante, inconsciente de su soberbia belleza.
El mismo jardín de Aravaca que recorrieron antes que él
muchos de los
mejores boxers de la historia. Se lo habían contado al
llegar, y le
hicieron comprender el privilegio que suponía para él
poder compartir
aquel hogar.
Sin embargo, hoy no se encontraba a gusto. No sabía
explicarlo, pero
albergaba en su interior una extraña sensación de vacío
y
desesperación. Asomó una vez más el hocico entre la
verja por la que
lo veía llegar cada día, pero volvió a contemplar el
silencio de una
calle vacía, de luto. Se encontraba solo, triste,
inexplicablemente
desorientado? Y de pronto, alzó la vista.
Al principio le pareció tan solo ver nubes de formas
caprichosas,
mecidas por el viento de aquella fría mañana de
noviembre. Pero luego
las figuras se fueron dibujando ante sus ojos y lo vio
claro: allí
estaban todos!... Fedor, Xanthos, Bello, Vic, Boreas,
Teck, David,
Nick, Saverio y todos los demás, alborozados, corriendo,
saltando,
jugando exultantes de alegría y felicidad?
Permaneció inmóvil, abrumado por la belleza de aquella
visión. Y
cuando empezaba a preguntarse por los motivos, desde su
alma
desgarrada, lo vislumbró.
Era él, estaba allí, acariciándolos, jugando con ellos,
feliz también
por el reencuentro.
Manuel Izquierdo Alonso, Manolo para los amigos, otra
vez entre sus
queridos boxers, los boxers a los que dedicó su vida.
Supo entonces que estarían bien, y el dolor de su
desasosiego se
desvaneció para dejar paso a la serenidad.
Volvió a recorrer otra vez el jardín, eléctrico,
radiante,
inconsciente de su soberbia belleza. Y mientras trotaba,
juró hacer lo
posible por vivir el resto de sus días con la grandeza
de sus
antepasados, la grandeza que lo haría merecedor de
reencontrarse,
algún día y en algún lugar, otra vez, con él.
Manuel Izquierdo Alonso, grande entre los grandes del
boxer, descanse en paz.
Alex Palacin
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boxer de bellaterra